2 de agosto de 2016

Riesgos de no amamantar: ecológicos, económicos y de salud


La leche materna se adapta específicamente a las necesidades nutricionales de los recién nacidos, pudiendo cambiar de composición y volumen según el momento de la lactancia. 

Los lactantes amamantados tienen menor probabilidad de padecer enfermedades de tipo infeccioso. La leche humana representa un recurso perfecto para fortalecer el aún inmaduro sistema defensivo del lactante. 

El mero acto de la lactancia constituye una barrera física, limitando el acceso de agentes infecciosos ambientales que podrían llegar al lactante a través de los alimentos o los recipientes que deben contenerlos. La leche materna tiene el mejor envase para un alimento: el pecho de la madre. Es auto-regulable por el niño y evita los riesgos de contaminación y de errores en la preparación de las fórmulas artificiales. 

La leche materna contiene una gran variedad de factores bioactivos que confieren protección frente a infecciones y tienen propiedades antiinflamatorias, en especial las inmunoglobulinas (llamadas popularmente defensas).

Alimentar con fórmulas artificiales conlleva un mayor riesgo de padecer una serie de problemas, entre los que cabe destacar:

1. Riesgos infecciosos, inmunológicos y de mortalidad: incluso en países desarrollados, existe un mayor riesgo de padecer enfermedades respiratorias, otitis media, enfermedades gastrointestinales y asma y además son más graves, y el riesgo de hospitalización por infecciones respiratorias e intestinales aumenta. 
Hay más frecuencia de enfermedades alérgicas y de tumores malignos como los linfomas. Los prematuros no amamantados corren  más riesgo de padecer una grave enfermedad del intestino: la enterocolitis necrotizante. La muerte súbita es 7 veces más frecuente. Varios trabajos recientes demuestran un exceso de muertes entre lactantes no amamantados en países industrializados. 

2. Riesgos nutricionales: la leche materna es el alimento de la propia especie. Todas las fórmulas artificiales tratan de imitar al máximo su composición sin acabar de conseguirlo enteramente. La leche materna es el modelo y también lo es la forma de crecer los niños sanos al pecho. Al año, los niños no amamantados son algo más gruesos y menos altos y tienen más riesgo de obesidad, incluso en la adolescencia. 

3. Riesgos para el desarrollo psicomotor: los lactantes no amamantados obtienen puntuaciones menos altas en los test de desarrollo durante los primeros años, debido a la falta de numerosos compuestos específicos de la leche materna que favorecen el desarrollo cerebral y de los órganos de los sentidos, y a una menor interactuación e intercambio de estímulos entre madre e hijo.

4. Riesgos para la salud materna: la lactancia materna implica la continuidad de la hormona oxitocina en la madre. Esta hormona hace que el útero vuelva antes a su tamaño normal, con menos sangrado y menos anemia posparto. La lactancia materna favorece un espaciamiento mayor entre embarazos y más bienestar psíquico y físico con aumento de la autoestima materna y menor riesgo de depresión. La recuperación del peso tras el parto es más rápida en las madres que amamantan. A largo plazo, no amamantar incrementa el riesgo de diabetes tipo 2, cáncer de mama, cáncer de ovario, y de osteoporosis y fracturas tras la menopausia

5. Riesgos económicos: la alimentación de una madre lactante suele suponer la mitad del gasto de una fórmula artificial. Hay mayor absentismo laboral en los padres de hijos no amamantados, por padecer más enfermedades y aumento de los costes por visitas sanitarias e ingresos, así como más gastos de leche, biberones, tetinas, personal y biberonería en las maternidades de los hospitales. En definitiva, no amamantar tiene un mayor coste a nivel de la familia, del sistema sanitario y de la sociedad.

6. Riesgos ecológicos: derivados del hecho de ser la fórmula de sucedáneo un producto no natural que altera el medio ambiente en todas las etapas de su procesamiento: producción, distribución, consumo y reciclado de residuos. Las vacas destinadas para la producción de leche son criadas con pasto sobre tierra que puede haberse deforestado con este fin. Cada vaca consume más de tres toneladas de sustancia vegetal por año, por lo que precisa alrededor de una hectárea de pasto. Los abonos, pesticidas y herbicidas contaminan los acuíferos. Hay un importante gasto económico en fábricas para abonos y medicamentos para animales. Casi la tercera parte del metano total del mundo y la quinta parte del total de gases que contribuyen al efecto invernadero, es producido por la cabaña vacuna mundial a través de sus flatulencias. La energía consumida en transportar y procesar la leche de vaca y el volumen de cartón, metal y plásticos empleados en embalar y administrar biberones, tetinas y fórmulas artificiales, contaminan el planeta. 

Además, metales como el aluminio pueden contaminar la fórmula durante la industrialización: en un estudio hecho en Canadá las muestras de fórmula contenían 40 veces más aluminio que la leche materna.


¡Sí, la lactancia materna es clave para el desarrollo sostenible! ¡Defendámosla!



José María Paricio Talayero, pediatra, presidente de APILAM y subdirector médico del Hospital Francesc de Borja de Gandía (Valencia).

Texto adaptado con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2016 “Lactancia materna, clave para el desarrollo sostenible” del capítulo “La lactancia materna” del libro Tú eres la mejor madre del mundo de José María Paricio, Ediciones B, 2013


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Bibliografía

  1. Krol KM, Rajhans P, Missana M, Grossmann T. Duration of exclusive breastfeeding is associated with differences in infants' brain responses to emotional body expressions. Front Behav Neurosci. 2015 Jan 22;8:459.
  2. Yamakawa M, Yorifuji T, Kato T, Yamauchi Y, Doi H. Breast-feeding and hospitalization for asthma in early childhood: a nationwide longitudinal survey in Japan. Public Health Nutr. 2014 Nov 6:1-6.
  3. Comité de nutrition de la Société française de pédiatrie, Turck D, Vidailhet M, Bocquet A, Bresson JL, Briend A, Chouraqui JP, Darmaun D, Dupont C, Frelut ML, Girardet JP, Goulet O, Hankard R, Rieu D, Simeoni U. Allaitement maternel : les bénéfices pour la santé de l’enfant et de sa mère. Arch Pediatr. 2013 Nov;20 Suppl 2:S29-48. 
  4. Yamakawa M, Yorifuji T, Inoue S, Kato T, Doi H. Breastfeeding and obesity among schoolchildren: a nationwide longitudinal survey in Japan. JAMA Pediatr. 2013 Oct;167(10):919-25.
  5. Belfort MB, Rifas-Shiman SL, Kleinman KP, Guthrie LB, Bellinger DC, Taveras EM, Gillman MW, Oken E. Infant feeding and childhood cognition at ages 3 and 7 years: Effects of breastfeeding duration and exclusivity. JAMA Pediatr. 2013 Sep;167(9):836-44.
  6. Cai S, Pang WW, Low YL, Sim LW, Sam SC, Bruntraeger MB, Wong EQ, Fok D, Broekman BF, Singh L, Richmond J, Agarwal P, Qiu A, Saw SM, Yap F, Godfrey KM, Gluckman PD, Chong YS, Meaney MJ, Kramer MS, Rifkin-Graboi A; GUSTO Study Group. Infant feeding effects on early neurocognitive development in Asian children. Am J Clin Nutr. 2015 Feb;101(2):326-36.
  7. Ma P, Brewer-Asling M, Magnus JH. A case study on the economic impact of optimal breastfeeding. Matern Child Health J. 2013 Jan;17(1):9-13.
  8. Kramer MS, Kakuma R. Optimal duration of exclusive breastfeeding. Cochrane Database Syst Rev. 2012 Aug 15;8:CD003517.
  9. Bartick M. Breastfeeding and the U.S. economy. Breastfeed Med. 2011 Oct;6:313-8.
  10. Bartick M, Reinhold A. The burden of suboptimal breastfeeding in the United States: a pediatric cost analysis. Pediatrics. 2010 May;125(5):e1048-56.
  11. Ip S, Chung M, Raman G, Chew P, Magula N, DeVine D, Trikalinos T, Lau J. Breastfeeding and maternal and infant health outcomes in developed countries. Evid Rep Technol Assess (Full Rep). 2007 Apr;(153):1-186.
  12. Paricio Talayero JM, Lizán-García M, Otero Puime A, Benlloch Muncharaz MJ, Beseler Soto B, Sánchez-Palomares M, Santos Serrano L, Rivera LL. Full breastfeeding and hospitalization as a result of infections in the first year of  life. Pediatrics. 2006 Jul;118(1):e92-9.
  13. Chen A, Rogan WJ. Breastfeeding and the risk of postneonatal death in the United States. Pediatrics. 2004 May;113(5):e435-9.
  14. WABA 97: Amamantar, un acto ecológico




14 de julio de 2016

Me ha picado un insecto, ¿Puedo dar pecho?


Durante el verano son más frecuentes las picaduras de insectos. Sois muchas las personas que nos consultáis si es compatible la lactancia materna tras picaduras de insectos: mosquitos, abejas, arañas, avispas, moscas, hormigas… 

Por ello, los pediatras de APILAM han actualizado la ficha de e-lactancia. Os dejamos en este post un resumen de lo más destacado para aclarar dudas. ¡Feliz verano!

1. e-lactancia clasifica la picadura de insecto, de riesgo muy bajo, compatible con la lactancia materna, sin riesgo para la lactancia y el lactante

2. El veneno de los insectos es una mezcla compleja de polipéptidos, aminas, enzimas protéicos (proteasas, fosfolipasas, hialuronidasa), histamina y otras sustancias.

3. La mayoría no pueden pasar a leche por su elevado peso molecular. Las que pueden pasar a leche lo harían en cantidades muy pequeñas y, debido a su naturaleza proteica, serían inactivadas en el tracto gastrointestinal del lactante no absorbiéndose, salvo en prematuros y periodo neonatal inmediato, en los que puede haber mayor permeabilidad intestinal.

4. Los productos, tópicos o sistémicos, que se pueden utilizar para tratar las picaduras de insecto (repelentes, antihistamínicos, adrenalina, corticoides, antiinflamatorios no esteroides, antibióticos, etc.) son compatibles con la lactancia. En caso de utilizar un antihistamínico, son preferibles los de segunda generación (Loratadina, Cetirizina) por su nulo efecto sedante.

5. Dada la ausencia o bajo riesgo de problemas para el lactante cuando la madre ha sido picada por mosquitos, avispas, abejas, arañas u otros insectos, no es preciso interrumpir el amamantamiento

6. Sólo si la reacción materna es extensa y el lactante menor de un mes, puede ser prudente esperar unas 3 horas para volver a amamantar.

7. La picadura de algunos insectos, especialmente mosquitos, puede trasmitir enfermedades infecciosas (virus Zika trasmitido por mosquitos Aedes, -Ae. aegypti y Ae. albopictus o mosquito Tigre-, fiebre del Nilo Occidental, Paludismo, Chagas, etc.), pero estas enfermedades no se transmiten por la leche al lactante. Véase fichas Virus Zika, Fiebre del Nilo Occidental o Enfermedad de Chagas en e-lactancia.org.

Para una información más completa, con 6 referencias bibliográficas, puedes consultar la ficha de e-lactancia sobre la compatibilidad de la lactancia materna con la picadura de insecto actualizada por los pediatras de APILAM (Asociación para la Promoción e Investigación científica y cultural de la Lactancia Materna) el 8 de julio de 2016.

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30 de junio de 2016

La lactancia materna y la chía en ocho párrafos



1. e-lactancia clasifica la chía de riesgo muy bajo, compatible con la lactancia materna, sin riesgo para la lactancia y el lactante.

2. La chía es una planta procedente de México y Centroamérica. Aunque su nombre botánico es Salvia hispanica no hay que confundirla con la Salvia común o Salvia officinalis, procedente del mediterráneo y de composición, propiedades y usos totalmente diferentes.

3. Las semillas de chía se consumen como alimento: molidas o enteras o en forma de aceite

4. La chía, desprovista de toxicidad, constituyó junto con el maíz y los frijoles, el alimento básico de las poblaciones centroamericanas precolombinas.

5. La chía es muy rica en fibra (34 g), grasas (28 g), carbohidratos (9 g), proteínas (20 g) y tiene 430 calorías por 100 g. 

6. La chía es de las plantas más ricas en ácido Alfa-Linolenico (ALA), que es el precursor del ácido docosahexaenoico (DHA), fundamental para el desarrollo de las funciones cerebrales y visuales.

7. El consumo de aceite de chía, que contiene un 60% de ALA, incrementa los niveles de DHA en leche materna, lo que puede ser de utilidad en poblaciones con bajo consumo de pescado.

8. No está probada su eficacia en prevenir o tratar enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad o sobrepeso.

Para una información más completa, con 6 referencias bibliográficas, puedes consultar la ficha de e-lactancia sobre la compatibilidad de la lactancia materna con la chía elaborada por los pediatras de APILAM (Asociación para la Promoción e Investigación científica y cultural de la Lactancia Materna) el 18 de junio de 2016. 
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20 de junio de 2016

Ocho artículos sobre lactancia materna y refugiadas


Hoy, 20 de junio de 2016, es el Día Mundial de los Refugiados. Desde APILAM nos solidarizamos con todas ellos, dedicándoles este post de ocho artículos sobre lactancia materna y personas refugiadas: 











Si quieres ayudar a las personas refugiadas, no envíes leches artificiales, hay muchas buenas y mejores maneras (por ejemplo, aquí, aquí, aquí y aquí).

Lo dice UNICEF, la leche humana es el mejor alimento para los recién nacidos, tanto en las situaciones de emergencia como en condiciones normales. El amamantamiento es la fuente más segura de leche humana”.
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8 de junio de 2016

"Por una lactancia materna sin obstáculos", por José María Paricio Talayero



Hace ahora 150 años la cultura de la lactancia materna, hasta entonces anclada en el mundo de la mujer, le fue arrebatada por una alianza entre profesionales médicos y comerciantes de la industria de la alimentación.

Fuimos los sanitarios, médicos fundamentalmente, los que la reinventamos, pervertimos y tergiversamos enormemente con resultados finales catastróficos. Gracias a nuestros avances pretendidamente científicos estuvimos a punto de provocar la extinción de una cultura ancestral.

Fueron mujeres como Cicely Williams o Natividad Relucio Clavano las primeras en dar la voz de alarma a lo largo del siglo XX consiguiendo finalmente que todos los organismos sanitarios hayan acabado ensalzándola y promoviendo una lactancia, exclusiva los primeros seis meses y acompañando a otros alimentos el tiempo que madre y lactante deseen. 

La mal llamada lactancia prolongada tiene muchos beneficios reconocidos. Hoy todos están de acuerdo en que la lactancia es el modo ideal de alimentación y hay un Código, leyes y protocolos encargados de protegerla.

Pese a ello, en nuestra sociedad actual, de cultura del biberón, la lactancia es una carrera de obstáculos que se le van poniendo a las mujeres que desean dar pecho.

Cómo derribar esos obstáculos:

Permitiendo que las mujeres den a luz en lugares amorosos, respetuosos con ellas y con sus bebés, atentos con sus tiempos de reconocimiento. 

Considerando la lactancia como un tema de Salud Pública y objetivo prioritario en los planes de salud a nivel comunitario y estatal. Tratándola con idéntico o mayor cuidado que los planes de vacunación. Y eso empieza por asignarle un presupuesto, diseñar campañas de información y divulgación, establecer indicadores que ahora no tenemos y regular la formación y competencias de los profesionales sanitarios.

Adaptando las leyes laborales. Las madres, mucho más responsables que sus gobiernos, empresarios y sindicatos, hacen encajes de bolillos para alargar su exiguos permisos de maternidad y ampliar como pueden sus lactancias. Es una vergüenza. Lo que estamos perdiendo es la disminución del riesgo de infecciones y otras enfermedades. Lo que estamos perdiendo es el cariño compartido un tiempito más. No sabemos del todo lo que estamos perdiendo, pero quizás sea mucho.

Eligiendo a nuestros dirigentes políticos con mejor tino que hasta ahora. Si hacen lo que hacen es porque les dejamos. Hemos de preguntarles no solo dónde están las mujeres de sus partidos, pues la paridad de género no asegura nada, sino cuales son sus planes en cuanto a igualdad de género, cual es su modelo de conciliación, su política de horarios de trabajo, el porcentaje del PIB que piensan que hay que dedicar a ayudas sociales a la familia y si además de en guarderías han pensado en otros modelos laborales que permitan no externalizar siempre o enteramente la crianza, que debe ser revalorizada y retribuida como un bien social primordial.

Haciendo que la lactancia vuelva al mundo del que nunca debió salir: la sociedad de las mujeres, la sociedad por extensión. 

La Liga de la Leche desde los años 50, junto con los innumerables grupos de apoyo a la lactancia materna que hay actualmente todo el mundo, constituyen un entramado social, una red que recupera y conserva la cultura de la lactancia. Las mujeres de estos grupos son las que mejor saben cómo se da el pecho. 

Tomad el control, no nos esperéis a los sanitarios: exigidnos.

Discurso del Dr. José María Paricio Talayero, presidente de APILAM, en la VII Marcha a favor de la lactancia materna organizada por el grupo de apoyo, La Safor al Pit, el 28 de mayo de 2016 en Gandía (Valencia).  
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